Rejuvenecimiento facial natural y expresivo
La toxina botulínica es una proteína purificada que, aplicada en dosis precisas mediante microinyecciones, relaja temporalmente los músculos responsables de las arrugas de expresión. Es uno de los tratamientos estéticos más solicitados a nivel mundial por su eficacia, rapidez y seguridad comprobada. Actúa bloqueando la señal nerviosa que contrae el músculo, logrando un efecto de suavizado y rejuvenecimiento sin alterar la expresión natural del rostro. Las zonas más tratadas incluyen la frente, el entrecejo y las patas de gallo, aunque también se utiliza con fines terapéuticos como el bruxismo y la hiperhidrosis.
Reduce arrugas dinámicas de forma inmediata
Previene la formación de nuevas líneas de expresión
Resultados visibles en 3 a 7 días
Procedimiento rápido (15–20 min) sin tiempo de reposo
Efecto natural que respeta la expresión facial
Duración de 4 a 6 meses
Evaluación personalizada del rostro y objetivos
Limpieza de la zona y marcación de puntos de aplicación
Microinyecciones precisas con aguja ultrafina (15–20 min)
Indicaciones de cuidado. Sin tiempo de recuperación
"Te deja la cara congelada"
→ No. Aplicada correctamente, permite mantener una expresión natural y armoniosa.
"Es peligrosa o tóxica"
→ No. Las dosis estéticas son mínimas y el procedimiento tiene décadas de respaldo científico.
"Una vez que empezás, no podés dejar"
→ Falso. Si dejás de aplicarla, simplemente volvés al estado previo sin efectos negativos.
El dolor es mínimo. Se utilizan agujas ultrafinas y, si es necesario, crema anestésica tópica previa.
Entre 4 y 6 meses, dependiendo del metabolismo y la zona tratada.
No hay una edad mínima estricta. Se puede usar desde los 25–30 años como prevención.
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